CARTA DE ALIANZA – OCTUBRE DE 2007

“Todo lo grande y valioso que hemos recibido durante este tiempo, en este santo lugar, está íntimamente ligado con la Madre, Señora y Reina de Schoenstatt. Simplemente Ella es el don que la sabiduría, bondad y omnipotencia divina ha querido regalar, de un modo especial, el 18 de octubre de 1914 a nuestra Familia y, por su intermedio, nuevamente al mundo entero.”

Queridos hermanos en la Alianza:

Con estas palabras el P. José Kentenich agradecía a Dios el 18 de octubre de 1939 por el 25º aniversario de la fundación de Schoenstatt. Como el P. Fundador también nosotros, cada 18 de octubre, celebramos y agradecemos al Señor y a la Sma. Virgen por el inmenso don de la Alianza de Amor, del Santuario y de la santidad que María despierta allí en cada uno de sus hijos.

Si miramos en la historia del 18 de octubre de 1914 descubriremos que esa Alianza de Amor fue una entrega mutua, generosa y confiada entre la Sma. Virgen y los primeros congregantes en medio de un trágico tiempo de guerra. Los jóvenes se comprometieron a probarle con hechos concretos que la amaban, a esforzarse seriamente en la autoeducación, a cumplir fielmente su deber y a ofrecer todo como Capital de Gracias en las manos de su Reina. Por su parte María se comprometía a establecerse en la Capillita, a distribuir desde allí abundantes dones y gracias, a atraer y educar los corazones jóvenes y hacerlos aptos instrumentos para su Reino. Prueba cabal de que la Mater selló realmente esa Alianza con los jóvenes, decía el P. Fundador, son la pequeñez de aquellos instrumentos, la magnitud de las dificultades con las cuales se enfrentaron y la enorme fecundidad sobrenatural de la obra allí comenzada. La Alianza de Amor con María dio a esos jóvenes el sentido para vivir la vida y el coraje para entregarla.

Decía un sabio sacerdote que cada celebración nos remite al pasado con un corazón agradecido, pero también nos desafía a construir el presente y el futuro con creatividad y fieles a las fuerzas que nos dieron origen.

¿Qué significa entonces para nosotros celebrar el 18 de octubre hoy?

  • <!–[if !supportLists]–> <!–[endif]–>Primero, celebrar el 18 de octubre es renovar nuestra Alianza de Amor con la MTA, es renovar nuestro sí firme, generoso y confiado al servicio de María y de su Obra. Nos decía el P. Fundador: “Yo me esfuerzo en amar a la Sma. Virgen tanto en la actitud como en los hechos, con la misma intensidad con la que Ella me ama. Solo así entenderemos lo que quiere decir perfecto intercambio mutuo de corazones. Se trata de dar corazón por corazón hasta que ambos corazones latan al unísono: dos corazones y un solo latido.”
  • <!–[if !supportLists]–> <!–[endif]–>Segundo, celebrar el 18 de octubre es renovar nuestro amor a la Familia de Schoenstatt. La Alianza de Amor no solamente crea un vínculo profundo y personal con María sino que se extiende al Padre Fundador y a los hermanos y juntos formamos una gran familia, la Familia de Schoenstatt. Esta dimensión comunitaria pertenece a la esencia de la Alianza de Amor y tiene hoy un gran significado: en un tiempo signado por el individualismo y la soledad de miles de personas nos reconocemos como una familia unida por la Alianza con María y encendida en la misión del Padre. Por eso nos sentimos llamados a trabajar y fomentar el espíritu de familia en todas partes; nos impulsa el ser “Con María, Familia del Padre”.
  • <!–[if !supportLists]–> <!–[endif]–>Tercero, celebrar el 18 de octubre hoy nos mueve a renovarnos en el espíritu misionero y en la conciencia de instrumentos en las manos de Cristo y María al servicio de la misión. Nos dice el Señor: “No son ustedes los que me eligieron a mi sino que yo los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero.” (Juan 15, 16) Pertenece a la esencia de nuestra Alianza el ser apóstoles de Cristo, con un marcado carácter mariano y familiar. El tiempo que estamos viviendo en la Patria, especialmente teniendo en cuenta las próximas elecciones, nos llama a asumir decididamente nuestro rol de apóstoles para darle a nuestra sociedad un rostro más cristiano, más humano. Varios son los campos en los cuales podemos y debemos dar una respuesta desde nuestro carisma:

<!–[if !supportLists]–>> <!–[endif]–>la promoción y la defensa de la vida humana: desde su concepción, a lo largo de toda la vida, hasta su muerte natural. Nuestro “no” a la anticultura de la muerte nace con la fuerza de nuestro “sí” a la vida.”

<!–[if !supportLists]–>> <!–[endif]–>la familia, fundada en el matrimonio entre varón y mujer; es la célula básica de la sociedad y la primera responsable de la educación de los hijos, especialmente en los afectos y los valores. Debemos fortalecer sus derechos y promover la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor y la familia.

<!–[if !supportLists]–>> <!–[endif]–>el bien común y la inclusión social: que a nadie le falten ni los medios ni las posibilidades para vivir y desarrollarse plenamente como persona a fin de que todos los habitantes de nuestra Patria lleguemos a ser verdaderos ciudadanos, concientes de nuestros derechos y obligaciones y en pleno uso de ellos. Nadie sobra, todos tienen lugar en la Patria- Familia.

<!–[if !supportLists]–>> <!–[endif]–>la responsabilidad ciudadana: crecer en la conciencia que cada uno es constructor y responsable de la Patria que anhelamos: unida, justa, solidaria, libre y desarrollada. Lo que no hagamos nosotros no lo hará nadie: votá, que tu voto vale, nos dicen los hermanos de Acción Católica.

Queridos hermanos, que la celebración del 18 de octubre renueve y acreciente en nosotros un cálido amor a María, un estrecho vínculo de Familia y un fuerte espíritu apostólico. Con alegría y unidos al Padre Fundador digamos a la Virgen:

“Queremos reflejarnos en tu imagen

y volver a sellar nuestra Alianza de Amor.

A nosotros, tus instrumentos,

en todo aseméjanos a Ti,

y en todas partes por nosotros

construye tu Reino de Schoenstatt.”

(H.P.180)

Reciban un cordial saludo y ¡Feliz 18 de octubre!


P. José Javier Arteaga

Desde el Santuario, discípulos misioneros para una Patria-Familia

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