CARTA DE ALIANZA – SEPTIEMBRE DE 2007

 

Queridos hermanos en la Alianza:

El mes de septiembre nos ha traído nuevamente los días cálidos y luminosos; los árboles se van revistiendo de un suave verde nuevo y la vida se despliega con renovada vitalidad. No es casualidad entonces que en septiembre tengamos tantas fiestas en honor de María: el 8 Nacimiento de la Sma. Virgen; el 12 Santo Nombre de María; el 15 Ntra. Sra. De los Dolores; el 24 Ntra. Sra. de la Merced. Podríamos decir que María y la vida van muy unidas, más aún, que la Plenitud de Vida se manifiesta en María, que María nos trae la Vida misma, a Cristo Jesús.

María es sinónimo de vida, es madre. Ella concibe, da a luz, cuida y educa a su Hijo. Así la vemos con Jesús y José en el pobre pesebre de Belén, en la huída a Egipto, en la peregrinación al Templo de Jerusalén y en la vida cotidiana de Nazaret. María esta atenta a la vida, por eso es solidaria con aquellos novios en Caná que se han quedado sin vino en su fiesta de bodas, y pide a Jesús por ellos. María es la mujer que ama, que es fuerte en la fe y que cree en su Dios estando al pie de la cruz de su único Hijo. María es la madre que une y reúne a los discípulos de Jesús en el Cenáculo y los alienta a permanecer fieles y a anunciar la Vida Nueva resucitada.

Con María hemos sellado una Alianza de Amor, la cual renovamos cada 18 de mes. Con María, la Madre de la Vida. Y mientras les escribo esta Carta de Alianza vienen a mi memoria las tremendas imágenes de los tobas chaqueños, raquíticos, que están muriendo de desnutrición. Recuerdo a los ancianos golpeados y asesinados para robarles unos pesos. Recuerdo los casos de los jóvenes idiotizados y aniquilados por el consumo de drogas y alcohol. Los secuestros, las violaciones, los abortos, la violencia en las canchas de fútbol y en los barrios. La inseguridad, la mentira y la corrupción pública y privada. Esto también sucede en este septiembre; junto a la vida hay mucha muerte. Y María seguramente nos pregunta dolorida, ¿qué hacemos sus hijos y aliados para que triunfe en nuestra Patria la cultura de la Vida sobre la cultura de la muerte?

Hace unos días me llegó un mail donde me contaban que un obispo dijo que “la gente está un poco desilusionada de la dirigencia política”, y consecuentemente un gobernante le respondió que “la Iglesia debe limitarse a velar por la parte espiritual”. Tal vez algunos católicos todavía no saben (entre ellos este gobernante) que nuestra fe se fundamenta en un Dios eterno que se encarnó y vivió entre los hombres para hacernos partícipes de su amor y su salvación; y que la Iglesia, siguiendo las enseñanzas del Señor, anuncia el mensaje de redención, ama, defiende y está atenta a la vida de todos los hombres y de cada hombre en esta tierra. Las veces que se ha olvidado de este principio, ha errado su camino. Por eso las palabras del Card. Errázuriz en la homilía de Aparecida, que les escribí en el mes de junio, me parecen tan apropiadas nuevamente:Proclamaremos de manera convincente que toda vida humana es sagrada y requiere para sí un trato digno y enaltecedor. Nos seguiremos oponiendo a la pena de muerte, a la violencia, a la tortura, al aborto, a la eutanasia y a la lacerante miseria, que no se condice con la dignidad de la vida humana, que fue creada a imagen y semejanza de Dios. Nuestra opción es la vida para todos, particularmente para los pobres y abandonados. Nuestro “no” a la anticultura de la muerte nace con fuerza de nuestro “sí” a la vida.”

Dentro de un mes en la Argentina tendremos elecciones para presidente, gobernadores, intendentes y legisladores. Las elecciones son el modo que tenemos los ciudadanos para expresar nuestra voluntad soberana y elegir así a nuestros gobernantes. Somos nosotros los que, haciendo uso de nuestra libertad y responsabilidades cívicas, elegimos a los que creemos más idóneos para conducir la Patria. En el documento “El compromiso ciudadano y las próximas elecciones” nuestros obispos nos recuerdan cuatro temas a los cuales tenemos que prestar especial atención a la hora de analizar candidatos, sus propuestas y sus plataformas partidarias:

<!–[if !supportLists]–>1. <!–[endif]–>La vida es un don de Dios y el primero de los derechos humanos que debemos respetar. Corresponde que cuidemos por su existencia y dignidad desde el momento de la concepción y hasta su fin natural.

<!–[if !supportLists]–>2. <!–[endif]–>La familia, fundada en el matrimonio entre varón y mujer, es la célula básica de la sociedad y la primera responsable de la educación de los hijos. Debemos fortalecer sus derechos y promover la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor y la familia.

<!–[if !supportLists]–>3. <!–[endif]–>El bien común, es el bien de todos los hombres y de todo el hombre. Debemos ponerlo por sobre los bienes particulares y sectoriales.

<!–[if !supportLists]–>4. <!–[endif]–>La inclusión social, debemos priorizar medidas que garanticen y aceleren la inclusión de todos los ciudadanos. La pobreza y la inequidad, no obstante el crecimiento macroeconómico y los esfuerzos realizados, siguen siendo una injusticia nacional.

Con nuestro voto, pensado y rezado, estaremos ayudando a construir la cultura de la Vida y una Patria con rostro de Familia.

Queridos hermanos en la Alianza, el 15 de septiembre recordamos el fallecimiento del P. José Kentenich. Sea nuestro mejor regalo y homenaje de hijos, vivir comprometidamente nuestra Alianza de Amor “con la mano en el pulso del tiempo y nuestro oído en el corazón de Dios”.

Desde el Santuario les deseo un bendecido día de Alianza.

P. Javier Arteaga

 


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