Segunda Jornada Social en Nuevo Schoenstatt

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Maria Silvina Rocca. Schoenstatt social: “Quien tiene una misión ha de cumplirla. Pongámonos la patria al hombro…” Con este lema se invitó a la segunda Jornada Social del Movimiento de Schoenstatt de la Argentina. El compromiso social de Schoenstatt, la dimensión social de la Alianza de Amor, son temas que primero en lo práctico, pero también en la reflexión tienen un “hogar” especial en la Familia de Schoenstatt de Sudamérica. Se ha concretado en innumerables fundaciones y obras sociales y en un alto compromiso de muchos schoenstattianos con los más necesitados.

El 1º y 2 de septiembre de 2007 se realizaron en Nuevo Schoenstatt, Argentina, las Segundas Jornadas Sociales, proyectadas por la diócesis de Mar del Plata para intercambiar experiencias y anhelos y así incrementar la promoción de los más necesitados, pero sobre todo, para construir una patria nueva. Participaron schoenstattianos de distintos puntos del país que aportaron sus ideas e inquietudes. Estuvieron el Padre Javier Arteaga, el Padre Horacio Sosa, el Padre Guillermo Cassone, el ingeniero agrónomo Eduardo Serantes, presidente de la comisión nacional de justicia y paz, organismo de la Conferencia Episcopal Argentina que trabaja para el desarrollo de la justicia social. Los acompañaron alumnas del colegio Mater Ter Admirabilis y jóvenes universitarios.

Compromiso social

En el ofertorio de la Santa Misa de cierre se ofreció la Constitución Nacional, la ley fundamental de los argentinos, como expresión del ideal que se quiere alcanzar. Se la puso bajo la protección de Dios para las próximas elecciones de octubre, para que se elijan gobernantes capaces de conducir al país con esperanza y amor. Cada una de las diócesis presentes en esta jornada ofreció su Constitución provincial, como una manera de participar en el compromiso ciudadano, de asociar el trabajo silencioso y cotidiano con la misión de forjar una patria familia en toda la extensión de su territorio. El Padre Javier Arteaga dijo al dar la bienvenida: “Nos reunimos en estas jornadas sociales como Familia de Schoenstatt, para asumir un compromiso apostólico al servicio de los más necesitados. Dios es nuestro motor, la fuente de amor que a través de nuestro Padre y Fundador nos estimula a intervenir de una manera enérgica y vigorosa en el engranaje que mueve la historia”.

Durante toda su vida, el Padre José Kentenich se ocupó y le preocupó la acción social. Decía: “No puede darse una educación verdadera sin el reconocimiento de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo y sin el manejo de los medios idóneos para poder superarlos. Debemos tener un pensamiento con actitud social, que consiste en la consideración de los demás, en tener compasión ante la miseria ajena para dar una pronta y oportuna respuesta, basada en el amor y en la bondad”. El Padre Kentenich organizó muchas Jornadas pedagógicas y sociales y se refirió al “santo social”. Schoenstatt, por ser un Movimiento apostólico está llamado a esta tarea. La renovación religiosa y moral del mundo debe conducir a la solución de la cuestión social. Schoenstatt está llamado a construir el nuevo orden social basado en personalidades renovadas en Cristo, con una profunda vida interior que lleve a asumir con responsabilidad la problemática de la época.

Si se pone la mano en el pulso del tiempo, se constatará que la patria está pidiendo a gritos por la protección y por la dignidad de la vida, por la justicia, por la equidad, por la honestidad de todos, especialmente por la de los que ejercen una función pública. Y si se pone el oído en el corazón de Dios, se escucharía: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.

Hacer algo

El Padre Horacio Sosa mostró algo del tesoro del pensamiento social del Padre José Kentenich. Señaló que debe crecer la sensibilidad ante los temas sociales. Las ideas de hoy son los hechos del mañana. Hay que ver la realidad, y trabajar en lo concreto para transformarla, lo que es todo un desafío.

“Siempre se puede hacer algo en nuestra comunidad”, recalcó el Padre Sosa. Hacer todo es imposible, no hacer nada es una desgracia y hacer algo, salva. ¡Vivir la Alianza de Amor! La misión personal es tener un amor comprensivo, revitalizar la acción social de la Iglesia. Superar el espíritu de derrota y la falta de fuerza interior. De los escombros debe surgir un mundo nuevo, cada uno tendrá el desafío de pensar más en el otro que en sí mismo…

Hay que pasar de ser habitantes a ser ciudadanos, y de espectadores a protagonistas

Luego, el ingeniero agrónomo Eduardo Serantes – actualmente presidente de la Comisión nacional de justicia y paz, dependiente la Conferencia Episcopal Argentina –, disertó sobre el compromiso y la participación ciudadana. La sucesión de continuas crisis ha dejado una Argentina fragmentada, con exclusión social, una Argentina desesperanzada, donde cada uno de los sectores lucha por lo suyo sin escuchar al otro, sin tener en cuenta el bien común y que no se sorprende frente a los demás, no comprende el futuro y se concentra más en lo momentáneo, en el corto plazo. Eduardo Serantes se refirió a una Argentina de excluidos: son aquellas personas y familias que no solo carecen de bienes materiales, sino que han perdido los bienes espirituales imprescindibles para salir adelante.

Los obispos latinoamericanos recién reunidos en Aparecida, dicen de los excluidos que no son solamente explotados, también son tratados como sobrantes y desechados…, comentó el Sr. Serantes. Se refirió a los miles de jóvenes del gran Buenos Aires que no estudian ni trabajan, a los chicos de la calle, a los innumerables casos de desnutrición, de muerte por hambre, a los hombres y mujeres que duermen en la calle, a los ancianos sin ingresos y sin amparo, a las familias sin techo, a los esclavizados por la droga. El número de excluidos es muy grande… Se necesitan laicos comprometidos que se capaciten para la acción social.

Hay una gran deuda social ¿Qué hacer en esta situación? Eduardo Serantes sugirió: “Hacer las cosas bien en el trabajo, en la familia, en la comunidad. Trabajar, producir pagar los impuestos, educar a nuestros chicos con valores para que sean buenos ciudadanos, recuperar los valores en la familia, etc… Pero esto solo no basta. Hoy la Argentina nos exige mucho más, ser hombres y mujeres esperanzados. Debemos ser protagonistas de la situación social, para recuperar a los excluidos”.

Continuó diciendo “hay que compartir y no competir”: “En el fondo de nuestra naturaleza está el amor, no la competencia. La competencia esta más cerca del pecado y del individualismo que del amor. En la medida en que nosotros en vez de competir compartamos con los otros, recemos más, seremos más felices…Estamos en un mundo de competencia no sólo en el orden social sino también en el orden del trabajo”.

En el Movimiento está vivo el compromiso social

La presentación de varios proyectos e iniciativas sociales diocesanas impresionó mucho, tal como sucedió el año pasado. Estas jornadas acrecientan la conciencia social y contribuyen a generar proyectos conjuntos para vincularse, nutrirse, enriquecerse mutuamente, dijo Mema Calviño.

Las alumnas de quinto año del colegio Mater Ter Admirabilis (Buenos Aires) participaron en una misión en el barrio “El molino”, de Florencio Varela. Fueron a conocerlo previamente y se encontraron con una gran carencia de cultura del trabajo. Si bien tenían muchas necesidades materiales – explicó una de las alumnas – les faltaba iniciativa para salir adelante. Por este motivo las alumnas promovieron talleres que dieron lugar a un micro-emprendimiento. Una de las chicas explicó: “Nuestro objetivo no se reduce a una mera asistencia material, sino que trabajamos también en el concepto de familia para acercarlos a Dios. Guiadas por la Mater, que ha creado fuertes vínculos entre todas nosotras y nos da las herramientas necesarias para llegar a donde más nos necesiten”.

Patria Nueva

Se destacó, en general el alto compromiso de los jóvenes. Carlos Fiorucci, estudiante de ingeniería y el lic. Julián María Iturrería, (son de La Plata) presentaron “Patria Nueva” Está integrado por un grupo de jóvenes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, con el anhelo de forjar una patria nueva y comprometerse con la misión generacional de los jóvenes de hoy en la reconstrucción de la Argentina. Patria Nueva nació en el año 2003 como respuesta a la profunda crisis que afectó a la Argentina a partir de 2001. Se dieron cuenta que la solución a esta crisis de valores no se solucionaba con el “que se vayan todos” (como pedía la gente a los políticos), sino con buscar un cambio cultural de ciertos malos hábitos: la corrupción cotidiana, el desarraigo, el desinterés, la “viveza criolla” (la transgresión de la ley), la cultura del “zafar” (conformarse con la mediocridad), entre otros. Por eso formaron este grupo de jóvenes, que surgió del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, con el anhelo de forjar una patria nueva a través de tomar conciencia de los malos hábitos argentinos, motivar el cambio a partir del cambio personal, comprometerse con la misión generacional de los jóvenes de hoy: la reconstrucción de la Argentina. Su objetivo inmediato es el 2010, año del bicentenario de la Argentina. Para alcanzar su objetivo realizaron talleres de liderazgo en colegios, “Primavera limpia” los 20 de septiembre (esta acción fue publicada por el diario “La Nación”, de Buenos Aires, el 10 de septiembre de 2007), “Despertar”, jornada de liderazgo católico, conferencias y talleres de toma de conciencia ciudadana

Misiones

En las “misiones” se destaca el hecho de que la misión incluya la asistencia material y la espiritual, no solo una de las dos como las ONG o los partidos políticos. Hay catequesis, merienda con los chicos, Sta. Misa con todas las familias que visitan en el barrio, y también talleres abiertos (tejido, corte y confección, carpintería, huerta) para las que llevan todo el material necesario. El Grupo “Viribus Unitis” (“uniendo nuestras fuerzas”) hace una misión religiosa con una impronta en lo social, en el poblado “La Carolina rural” al sur de Florencio Varela. Tuvieron muchas dificultades en su misión pero la Mater poco a poco les fue abriendo las puertas para poder trabajar con la comunidad en lo social.

“Somos jóvenes schoenstattianos interesados por la cuestión política y el pensamiento social del Padre Kentenich, por eso vinimos a esta segunda jornada Social para poder plasmar nuestros ideales en un proyecto en común. Aportando ideas desde nuestros lugares como jóvenes universitarios”, comentaron los jóvenes Diego y Gonzalo.

En la Jornada Social se realizaron talleres optativos en lo social, empresarial y político:

  • Hogares y Comedores
  • Desarrollo de comunidades locales
  • Promoción humana en cárceles
  • Empresa y trabajo
  • Compromiso político

Fueron muchas las personas que participaron de los talleres optativos y se comprometieron a conquistar y a construir espacios de bien común con la espiritualidad de Schoenstatt.

El “para qué” de la Jornada Social

Estas jornadas tuvieron como objetivo crear vínculos entre todas las comunidades para que la gran Familia de Schoenstatt continúe trabajando unida por un mundo sin excluidos y que la Mater, por la Alianza, proporcione a sus hijos las herramientas necesarias para poder seguir creciendo en el compromiso social.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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