Ordenación de Tomás Dell’Oca en la Iglesia de Dios Padre, Nuevo Schoenstatt

7b0863arg-ordenacion-sacerdotal0001.jpg

El sábado 11 de agosto Tomás Dell’Oca – más conocido como Tommy – fue ordenado en la Iglesia de Dios Padre, Nuevo Schoenstatt, por la imposición de manos de Monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro. Concelebraron la Eucaristía Monseñor Raúl Martín, obispo auxiliar de la Vicaría Devoto – donde Tommy está haciendo su práctica parroquial – junto con numerosos Padres de Schoenstatt de Argentina, Paraguay y Chile, en una Iglesia colmada de schoenstattianos venidos de muchísimos lugares del país.

Así se presentó el Padre Tommy al inicio de la Misa en una breve biografía de su propia cosecha que leyó el Padre Pablo Pol:

Tommy Dell’Oca nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1976. Su papá se llama Horacio y su mamá Patricia. Es el segundo de tres hermanos. El mayor, Gastón, está casado con Ana Laura y tienen un hijo, Juan Ignacio. La menor, Mariana, es su ahijada y también es quien tiene el “control de toda la familia”.

Tommy vivió y creció en San Isidro. Allí fue al colegio y fue allí también donde su familia conoció Schoenstatt. Estudió (es una manera de decir) un poco de abogacía y de administración de empresas en la UBA. Es hincha de Boca, actual campeón de la Libertadores.

Su familia pertenece al Movimiento de Schoenstatt desde hace varios años. Sus papás integraron el grupo Santuario, en los años de conquista del mismo, de los terrenos y de la casa de la familia. Participó de chico en los pioneros, y después de los secundarios, de la cual el P. Pablo Pol era jefe de rama. Su grupo de vida se llamó Misioneros de Fuego; con ellos participó activamente de la vida de la rama.

Aquel campamento en Córdoba

Durante su tiempo de secundaria, la JM era una actividad más entre otras, hasta que el P. Javier lo llevó engañado a un campamento en Córdoba. Cuando llegó al campamento se dio cuenta de que no había chicos de su edad, sino que debía coordinar, junto con el actual P. Tommy Nin Mitchell, ese campamento. Esa experiencia, junto con una charla “un poco violenta” con el P. Javier en agosto del 93, produjo un cambio en él. A partir de eso se comprometió de lleno con la juventud, especialmente con el trabajo con los secundarios, quienes serían su pasión, y lo siguen siendo. Fue jefe de rama, sucediendo a su hermano, durante tres años, una especie de tiranía apoyada por su asesor. Dirigió varios grupos, campamentos, jornadas, etc. Especial importancia tiene para él el campamento de Lago Hermoso 95, el cual compartió con varios de los padres jóvenes acá presentes.

En todo este tiempo de juventud, la Mater lo fue conquistando desde el Santuario de San Isidro, donde ella se nos regala como Reina de la Juventud Masculina. A través del trabajo con secundarios, particularmente con un grupo de ellos, fue descubriendo el llamado de Dios. El proceso comenzó el 3 de mayo de 1995, a partir de la prédica del P. Javier en domingo del Buen Pastor. Fue esa imagen la que fue ganando espacio, acompañándolo hasta el día de hoy. La acción de la Mater, la compañía en el proceso del P. Javier, “sus pollos” como solía llamar a este grupo de secundarios, y el apoyo incondicional de su familia posibilitaron que dé el salto, entrando a la comunidad de los padres en el año 98.

Tiempo de formación

Hizo su noviciado en Tuparendá, Paraguay, durante dos años. Allí conoció a su curso, Cristo de Sión (¡el mejor de la comunidad!). La mayoría de ellos ya son sacerdotes. Realizó su práctica de noviciado junto al Santuario de La Loma, trabajando en el Hospital San Martín y con la rama de secundarios. Una de las tantas huellas que le dejó este tiempo es su adicción al mate. Realizó sus estudios de teología en Santiago de Chile. El Santuario Sión de la Trinidad, en el Colegio Mayor, fue forjando su sacerdocio durante todos estos años. Allí trabajó con la rama de Campanario. Los primeros años con los pioneros, y en un segundo período, a la vuelta de un tiempo de estudio en Alemania, con la rama de universitarios. Su práctica pastoral la hizo en Córdoba, teniendo la gracia de participar del último mes de conquista y de la bendición del Santuario de la Vida y la Esperanza, Santuario especialmente marcado por la JM. Actualmente trabaja en la parroquia San Miguel Arcángel junto al P. Eduardo Adrogué, en Devoto. Allí estará hasta navidad, después de eso, sólo la Mater – y el P. Juan Pablo – saben qué pasará.

Ella conquistó mi corazón desde el Santuario

También se dio tiempo de agradecer, con su estilo tan original:

“Quisiera aprovechar este espacio para agradecerle a tantas personas que me han acompañado durante estos años de formación.

En primer lugar a María, ella conquistó mi corazón desde el Santuario. Lo forjó y modeló en todos estos años, y sé que lo seguirá haciendo.

A mi familia, los cuales me acompañaron desde el comienzo, y siempre estuvieron a mi lado. A mi comunidad por permitirme formar parte de esta familia, en especial a mis asesores de juventud, a mis educadores, especialmente al P. Fernando Baeza, y a mis superiores. Quisiera nombrar especialmente a mis hermanos de curso, Cristo de Sión. Sin ellos claramente no me estaría ordenando hoy. Gracias por estos diez años juntos, por tantas cosas que vivimos en nuestro caminar que nos llevaron a ser UNO. Dentro de la comunidad agradezco especialmente al curso Ignis Prophetae, por su cercanía y amistad. En ellos a todos los cursos con los que compartí mi formación en el Colegio Mayor, sobre todo a los Domus, hermanos de Generación.

A mis abuelos, tíos, primos, padrinos y amigos de la familia por alegrarse hoy conmigo, por su apoyo a pesar de no entender muy bien lo que estaba haciendo.

A Juan, Eze, Manu, Chava, Paul y Esteban, por haber sido instrumentos preclaros en manos de la Mater para que yo pudiese descubrir esta vocación, gracias por su fidelidad.

A la JM de San Isidro, en la cual crecí, me formé y nació mi vocación. Nunca dejemos de aspirar a o alto. Gracias especialmente a mis hermanos de grupo, Misioneros de Fuego.

Les agradezco también a mis hermanos de comunidad que surgieron también de este Santuario. Al P. Pablo Pol, quien fuese mi jefe de rama, gracias por todo lo que hicimos y soñamos juntos estos años, y porque siempre me das fuerza para aspirar a lo grande. A Juan Viñas, hermano y amigo del alma. A Tute Clavijo y a los que vendrán…

Gracias a toda la Juventud Masculina de Confidentia, de La Loma, del CPK, de Campanario, de Salta y Tucumán, con quienes trabajé todos estos años. Gracias también a la familia de Schoenstatt de esos lugares.

Finalmente al P. Eduardo Adrogué y toda la comunidad de San Miguel Arcángel con quienes estoy compartiendo este tiempo.

A Jesús, Buen Pastor, por el enorme regalo del sacerdocio.

Una vez más, a María, Reina de mi sacerdocio: lo que quieras con alegría”.

A todos aquellos que tenemos la dicha de haberlo conocido a Tommy de chico, de haber sido testigos de su crecimiento y del llamado a la vocación, nos llena de alegría verlo finalmente convertido en Padre de Schoenstatt, seguros de que su sacerdocio no sólo será una fuente de bendición para muchos sino que se traducirá también en abundantísimos frutos para Schoenstatt y toda la Iglesia argentina.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: