Alianzas de Amor en la parroquia del Santísimo Redentor

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Cristina White. El 14 de agosto, en vísperas de la fiesta de la Asunción de María, sellaron la Alianza de Amor unas 25 personas en la parroquia del Santísimo Redentor en Buenos Aires. Cabe destacar la diversidad del grupo que se consagró a María: un grupo de 9 jóvenes que se están preparando para recibir los Sacramentos en la catequesis para adultos, un matrimonio, feligreses de diversas edades desde un niño de 9 años, otro de 15… Fue la primera vez que en la ciudad de Buenos Aires se llevara a cabo la celebración de Alianzas en una Parroquia.

Desde hace dos años, aproximadamente, un grupo de misioneros de la Campaña de la ciudad de Buenos Aires comenzaron a reunirse en la Parroquia a la cual pertenecen, del Santísimo Redentor. El párroco, Edgardo Fitolite, les abrió las puertas con espíritu abierto, apoyando siempre la pastoral de la Campaña en su jurisdicción y, dando testimonio de acogida en su parroquia a los distintos carismas y movimientos, colaborando de esta manera a construir la espiritualidad de la comunión a la que nos exhortan nuestros obispos.

En respuesta a la inquietud de los misioneros para dar a conocer mejor en la comunidad parroquial el mensaje y las gracias que la Santísima Virgen nos quiere regalar desde su Santuario de Schoenstatt, les propuso a los laicos dar una charla abierta a la feligresía el 6 de agosto -fiesta del Tabor-, y, durante la Santa Misa de la víspera de la fiesta de la Asunción de María, sellar las Alianzas de Amor que surgieran de dicha charla.

Un motivo que atrae

La convocatoria a la charla se realizó durante las Misas del sábado y domingo anteriores; los celebrantes lo anunciaban, y afuera, en el atrio, estaban los misioneros con la Imagen Auxiliar para contestar preguntas o dudas, y especialmente para entusiasmar a la gente. Fue comprobar una vez más cómo la presencia de la Gran Peregrina es, como decía don Joao, “un motivo que atrae”. Las personas se acercaban, la miraban, le rezaban…

Como fruto de la convocatoria unas 45 personas acudieron a la charla, que también fue precedida por la Imagen Auxiliar. Entre los presentes había personas que no conocían Schoenstatt, integrantes de otros grupos o instituciones, y otros que algo sabían. Este encuentro despertó mucho interés, se aclararon muchas dudas dialogando, y fue una fuerte experiencia de lo que significa mostrar la corriente de vida y de gracias del Santuario como un regalo que Dios ofrece a todos, cualquiera sea su pertenencia a la Iglesia; esto generó un cambio muy importante y clave en la visión que muchos tienen de Schoenstatt en el sentido de que se lo asocia más a un Movimiento cerrado dentro de la Iglesia que para el pueblo. Esto para la Campaña siempre fue natural, pero lo genial en este caso en la Parroquia fue que la charla se centró en la universalidad del Misterio de Schoenstatt y la Campaña se entendió claramente a la luz de la urgencia de María para llegar a miles de personas, especialmente a los más necesitados, a los más alejados.

Durante el encuentro se podía palpar un clima fraterno, vital, una presencia del fuego del Espíritu Santo que María atrae desde lo alto y nos hace sentir Iglesia viva en comunión. Al finalizar se propuso otra reunión para que aquellos que se decidieran a sellar la Alianza de Amor, pudieran prepararse. También surgió la propuesta de seguir haciendo estos encuentros abiertos los primeros lunes de mes, y de esta manera seguir difundiendo y afianzando esta corriente de vida y gracia desde la Parroquia.

Un primer paso de muchos más

La celebración de la Santa Misa de la víspera de la Asunción de María el 14 fue una fuerte experiencia; junto al altar, sobre una mesa, estaba la Imagen Auxiliar con las medallas de alianza, las velas y los diplomas para cada uno de los que se consagrarían; un coro magnífico acompañó la Eucaristía festiva. Luego del Credo, el párroco invitó a todos los que se habían preparado para la alianza –25 personas-, a que se acercaran, y luego de hacerles las preguntas alusivas, bendijo todos los símbolos que se les fueron entregando junto con las velas encendidas. Este rito finalizó con la oración “Oh Señora mía…” y continuó la Santa Misa.

Cabe destacar la diversidad del grupo que se consagró a María: un grupo de 9 jóvenes que se están preparando para recibir los Sacramentos en la catequesis para adultos – entre ellos había jóvenes de Uganda, África, sin bautizar-, un matrimonio, feligreses de diversas edades desde un niño de 9 años, otro de 15… Fue la primera vez que en la ciudad de Buenos Aires se llevara a cabo la celebración de Alianzas en una Parroquia, un primer paso de muchos más que se seguirán dando allí y, seguramente si somos fieles instrumentos al servicio de nuestra querida Madre, Reina y Victoriosa, se darán en muchas más Parroquias de nuestra ciudad. Fue, y es, una verdadera experiencia de la alegría que resulta de aportar con humildad nuestro carisma a la Iglesia, nuestro ser “Schoenstatt para la Iglesia”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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