Adoremos a Jesús Sacramentado

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SAN ISIDRO, Equipo de Adoración Permanente. Estamos en el tercer año de la Adoración Eucarística Permanente en el Santuario de San Isidro, y realmente lo vivimos como un regalo especial de Jesús y de la Mater. ¡Qué mejor regalo nos podía dar Jesús, que darnos la posibilidad de crecer en adoración, estando junto a El!

Muchas personas ofrecen una hora de su tiempo por semana para compartirlo con nuestro Señor y poder así formar una cadena de adoración de 12 hs. por día, de lunes a viernes. Actualmente hay 130 personas anotadas entre las 10 y 22 hs.

La coordinación de cada día está a cargo de una persona responsable que realiza una guardia pasiva a fin de poder solucionar todos los imprevistos que puedan surgir, en especial en los cambios de horas. Si bien cada anotado elige su Hora Santa, siempre se procura que haya más de un adorador por hora para cubrir las posibles ausencias.

Así, hemos descubierto que la contemplación es un alimento espiritual imprescindible para realizar con mayor fervor y eficacia nuestra misión apostólica. Por supuesto que los frutos no se hicieron esperar y varios jóvenes de nuestra comunidad han recibido el llamado de nuestro Señor para consagrar sus vidas al servicio de su Iglesia.

Estamos convencidos de que todos nuestros problemas y todos los problemas del mundo tienen solución a los pies de Jesús. Si somos capaces de confiar en su poder y misericordia, reconocer nuestra miseria y limitaciones y ser dóciles a su voluntad, nada es imposible para Dios. Todos nuestros miedos, angustias, y malas pasiones son consumidos por el fuego de su Amor.

Cada momento que pasamos con Jesús en el Santísimo Sacramento se acrecienta la intimidad con El, nos volvemos más amigos del Señor. De la misma forma que no podemos salir y no mojarnos cuando llueve, no podemos venir a la presencia de Jesús Sacramentado y no ser mejores personas.

Creemos firmemente que esta corriente de vida que existe hoy en nuestro Santuario, y que responde al pedido de nuestra Madre Iglesia y a la necesidad de nuestros tiempos, puede también crecer en todos los Santuarios del mundo ya que también transmite el profundo espíritu eucarístico de nuestro Padre Fundador, P. José Kentenich.

Le pedimos a la Mater, nuestra Maestra de Adoración, que nos enseñe a devolver por amor y que a semejanza suya podamos descubrir el verdadero valor de acompañar a Jesús en el Santísimo Sacramento.

 

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