Primera palada del Memorial a Joao Pozzobon en el Santuario de Tucumán

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TUCUMÁN, Silvia Losada. Ayer, 27 de junio de 2007, se cumplieron 22 años de la muerte de Joao Pozzobon, iniciador de la Campaña del Rosario. Para los misioneros de la Campaña siempre estará presente su humildad y su heroísmo, su espiritu misionero, producto de un inmenso amor a Dios Trino, la Mater y el Padre Kentenich.

Su proceso de canonización sigue adelante, su casa en Santa Maria ha sido renovada recientemente, el Hno. Germano Arendes – compañero de muchos años de Don Joao – esta dispuesto a compartir sus recuerdos y experiencias con él para un material a elaborarse para una peregrinación tras las huellas de Don Joao en Schoenstatt, recorriendo los lugares y reviviendo el espíritu con que peregrinó él allí en compañía de la Peregrina Original en el año 1979, para “enriquecer el origen”. En Tucumán, Argentina, la Campaña del Rosario llevó a cabo pocos días atrás la primera palada para el memorial de Don Joao.

El sábado 23 de junio pasado la Mater convocó a los misioneros de Tucumán a la sombra de su Santuario, en un día especial y bendecido para la Campaña del Rosario local. Asistían a la Jornada de preparación para renovar el compromiso misionero, que se realizará el 5 de agosto próximo, en la Fiesta de la Campaña de Tucumán, día en que será bendecido el Memorial a Joao Pozzobon. La Hna. María Pilar dio la charla introductoria que llegó al corazón de cada uno de los misioneros: “En la luz de la Divina Providencia, renovamos nuestra misión”.

Pero la Divina Providencia quiso que no tan sólo fuera una jornada de preparación: ¡dieron también la primera palada en la construcción del Memorial a Joao Pozzobon! Se congregaron allí todos los que aceptaron el desafío de ser “discípulos misioneros, portadores de alegría y esperanza, llevando la imagen peregrina de la MTA. Ahí, en ese lugar predilecto, querían dejar arraigado su corazón y su misión, como lo hizo Joao Pozzobon.

“Joao, hermano
¿te acuerdas cuando tenias ese puñado de semillas en la mano?
¿Y del deseo irresistible de salir a sembrar?
¿Te acuerdas cuando muchos se reían de ti, mientras arabas el campo, solo por ese par de semillas?
¿Y del sudor cuando el sol quemaba, y de la sed, y del hambre?
¿De donde sacaste esa pasión por la siembra?
¿De donde esa fe en la cosecha?”

Tenían en sus manos semillas de girasol, representando su siembra, su entrega a la Campaña. Ese día sembraron, como lo hacen cada día en su peregrinar. Del cuidado que prodiguen a los futuros brotes dependerá su crecimiento. Y un día, el girasol ya firme y robusto, les devolverá el amor que le dieron, con sus hermosas flores, siempre mirando hacia el sol. No se fueron del Santuario como otras veces, anhelando volver. Quedó un pedazo de ellos en esa tierra fecunda, deseoso de madurar y salir a la superficie. Siempre estarán presentes, en la medida de su entrega y compromiso. Corresponde a cada uno volver al Santuario y vigilar su progreso, regando y cuidando con amor los retoños. La cosecha será obra suya, siempre guiados por nuestra querida Madre, de quien son instrumentos. Esa es su misión: Sembrar alegría y esperanza. Que cada hogar, cada enfermo, cada escuela, cada dependencia pública, cada cárcel, al recibir su visita con la imagen peregrina se convierta en un pequeño brote dirigido a Dios, fruto de su trabajo fecundo.

Silvia Losada comparte una reflexión al respecto: “Construyamos en el Jardín de María (a la provincia de Tucumán se la conoce como el “Jardín de la República”) un nuevo jardín poblado de girasoles, que sea un reflejo del otro jardín que vamos preparando todos los días en nuestro corazón y en nuestras comunidades. En los lugares en que misionamos, tratemos de que la cosecha sea tan fecunda como nuestra entrega. ¡Trabajo arduo y hermoso el del misionero! No siempre las semillas caerán en tierra fértil. ¡Pero a no desanimarse! Las que broten tendrán la suficiente fuerza y coraje de elevar sus bellas flores amarillas hacia el cielo, saludando al Dios Trino y a nuestra Madre. En el Santuario saludaremos también a Joao, que sonreirá desde su memorial. Queridos misioneros: ¡Manos a la obra! Que cada semilla que plantemos sea un ofrecimiento de sacrificio y constancia. Pongamos todo nuestro amor a la Campaña en formar un vergel en esta tierra santa, y mantenerlo. Recordemos que no somos nosotros quienes inventamos la misión que debemos realizar, sino que Dios me ha creado para realizarla y yo le dí mi SÍ. Que la Mater, nuestra compañera inseparable, y Joao, el primer misionero, sean saludados cada mañana por nosotros, en este Santuario, a través de los frutos de nuestra siembra”.

Concluyeron la jornada dando la primera palada al memorial, tan querido por todos los misioneros. El Padre Martín Aversano, luego de la Santa Misa, bendijo a los presentes y el predio destinado al memorial, y luego Mercedes, subresponsable de la Campaña, dio la primera palada. A partir de allí viene un tiempo de mayor conquista espiritual, sacrificios y aportes económicos para su construcción. Sus frutos se verán, después del 5 de agosto, como las flores que surjan de las semillas de girasol. ¡SEMBRAMOS ALEGRÍA Y ESPERANZA!

ORACIÓN POR LA BEATIFICACIÓN DEL SIERVO DE DIOS JOAO POZZOBON

Dios, nuestro Padre, hiciste de Joao Luiz Pozzobon un esposo y padre ejemplar, amigo de los pobres y peregrino incansable. Él dedicó su vida a llevar Nuestra Señora de Schoenstatt a las familias, hospitales, escuelas y cárceles, rezando el Rosario.

Por eso Padre, con confianza te pido que, si fuera tu voluntad, este siervo tuyo sea canonizado, y que por su intercesión pueda recibir la gracia que tanto necesito. (pedir la gracia: …) Así rezo, con María la gran Misionera, para tu Gloria, el florecimiento de la Iglesia y la santificación de las familias. Amén.

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