Cruzada de María 2007

JM, Germán Novillo. Todo comenzó mientras transcurría el campamento nacional 2007, donde un grupo de aproximadamente ocho jóvenes de Salta y Tucumán acompañados por Pope, uno de nuestros queridos seminaristas, decidimos poco a poco hacer algo nuevo con el objetivo de que todos juntos compartiéramos algo divertido y así unirnos y fortalecernos como rama. La idea terminó con un compromiso, firmado por todos, de armar esto que hasta el momento parecía sólo algo remoto. Nuestra hazaña fue tomando forma poco a poco gracias al granito de arena que cada uno puso a su manera. Se sumaron padres, seminaristas, el padre Martín, el padre del padre Martín, chicos, chicos y más chicos. Cada uno de estos personajes resultó finalmente ser absolutamente indispensable.

Así partimos un 25 de mayo; a las seis de la mañana estaban los casi 50 integrantes en la Terminal para salir con destino a Tafi del Valle. Comenzamos nuestra cruzada aproximadamente a las nueve de la mañana, en un día increíble de sol, con destino a la Ciénaga, comenzando por lo más difícil: “la subida”, en donde al principio cantábamos, contábamos elefantes, hablábamos, pero poco a poco el cansancio fue entrando en cada uno de nosotros. Igual llegamos a la Ciénaga gracias al esfuerzo de todos y cada uno de nosotros que codo a codo fuimos sacando adelante esta difícil jornada. Al llegar a la Escuelita donde dormimos tuvimos un pequeño testimonio donde se fueron sacando temas como la autenticidad, el compromiso y muchos otros que uno a uno fueron surgiendo. Seguimos con una misa, comimos y luego lo más anhelado por todos: “descansar”.

A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano y partimos buscando el calor que tanto habíamos extrañado durante toda la noche, recorrimos paisajes inolvidables disfrutando al máximo de cada instante, y a cada paso fuimos dejando atrás el cansancio y los dolores, dejándole paso a la alegría y con ella a la sonrisa que se fue contagiando a todos los caminantes. Llegamos a Anfama donde disfrutamos de la tarde y compartimos un testimonio seguido de una misa que fueron haciéndonos entrar en un clima muy particular, y al concluir la misa nos unimos todos cantando y saltando en torno a la Mater, que hizo de este momento algo muy especial. Concluimos la jornada con un fogón donde dejamos las últimas carcajadas de ese día, tuvimos una vigilia y con ella el segundo día llegaba a su fin.

El último día comenzó con muchas pilas, cruzamos innumerables veces el río y todos comenzamos a correr ya dejando las ultimas fuerzas, pero por sobre todo con muchas ganas de llegar, como “Guerreros de Cristo” ninguno quiso aflojar. Poco a poco fuimos llegando al Siambon donde ya nos esperaba la comida y quien nos llevaría al santuario donde realizamos el cierre oficial, un cierre emocionante y lleno de nuevas propuestas y compromisos a encarar.

Durante el transcurso del fin de semana, mientras caminábamos y en cada momento cada uno se hizo de momentos para charlar, compartir, divertirse, pensar y reflexionar, sumado a que no hubo ningún inconveniente verdaderamente relevante, hicieron que “La Cruzada de María” transformara un simple fin de semana en una experiencia que nunca vamos a olvidar.

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