Entrevista al Dr. Luis Jensen y Pilar Escudero de Jensen, de Chile, único matrimonio invitado a la V Conferencia del CELAM

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SCHOENSTATT/LATINOAMÉRICA, mkf. El matrimonio del Dr. Luis Jensen y Pilar Escudero de Jensen, de Chile, participará como delegado en la V. Conferencia de CELAM que dará comienzo el 13 de mayo en Aparecida, Brasil, bajo el lema: Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Participarán en dicho encuentro representantes de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, además de delegados de otras conferencias episcopales del mundo, entre ellas las de Estados Unidos, Canadá, España y Portugal. En total representan casi a la mitad de los católicos del mundo.

Es para ellos un privilegio y un desafío enorme, como afirman aquí, a la par que una sorpresa colosal. En una entrevista con la Oficina de Prensa de Schoenstatt revelaron sus expectativas y su compromiso.

Una breve presentación para comenzar

Pilar: Somos Luis Jensen y Pilar Escudero de Jensen, pertenecemos al Instituto de Familias de Schoenstatt desde hace 23 años, tenemos 4 hijos ya grandes en etapa universitaria, 26 años de matrimonio. Venimos de la Juventud de Schoenstatt, desde siempre en Schoenstatt, y muy marcados por nuestra experiencia de juventud. Somos hijos de Bellavista, por lo tanto siempre hemos vibrado por la misión y desde antes de casarnos optamos por trabajar por la familia – que considerábamos muy importante – en el campo profesional y también desde la Iglesia, y por supuesto desde Schoenstatt. Lucho es médico, ginecólogo obstetra y docente de bioética en la Universidad Católica en Santiago, yo soy profesora de historia pero trabajo en el Arzobispado de Santiago desde hace 10 años. Un regalo de la Mater ha sido poder trabajar en el campo de la familia, especialmente el matrimonio, la sexualidad, la paternidad responsable tanto en lo profesional como en lo apostólico. Dentro del Instituto de Familias pertenecemos al 2° curso chileno y es nuestro segundo período en la Dirección General del Instituto, de lo que estamos muy agradecidos porque es un privilegio poder conocer a nuestra comunidad y tener realmente una vivencia de familia tan fuerte aquí en Schoenstatt y en nuestros países.

¿Qué experimentaron al llegarles la invitación del CELAM?

Pilar: Fue una sorpresa increíble. Nosotros habíamos estado trabajando – en Chile se trabajó muy fuerte – en la preparación a la V Conferencia, rezamos mucho, por lo tanto estábamos muy al tanto de lo que venía. Pero la sorpresa fue enorme porque esta es una Conferencia de Obispos y sabemos que los laicos invitados eran muy pocos, nunca pensamos. El Cardenal Errázuriz nos llamó para comunicarnos la noticia – no sé si esto puede publicarse o no – y nos dijo que él no nos había propuesto sino que la invitación vino directo del Santo Padre vía el Consejo Pontificio de los laicos. Fuimos invitados como representantes de la Familia de Schoenstatt. Para nosotros fue una sorpresa que no se pusiera Movimiento Apostólico de Schoenstatt sino que de alguna forma se quiso enfatizar “Familia” de Schoenstatt. De hecho aquí en el Documento Oficial entre los invitados aparecemos como Familia de Schoenstatt. Según la lista oficial de participantes somos el único matrimonio invitado como matrimonio a la Conferencia, lo que también para nosotros es una pregunta, y nos sentimos con una gran responsabilidad.

Luis: En ese sentido una forma de interpretar porqué nos invitan a nosotros como matrimonio es que en Latinoamérica Schoenstatt es conocido en general, como Schoenstatt, pero especialmente por su aporte en el campo del matrimonio y la familia, a través de la pastoral familiar, a través del movimiento de familia, a través de todo lo que Schoenstatt es en el campo de la familia.

Pilar: Ahora, nosotros fuimos nombrados representantes pero nadie nos propuso desde Schoenstatt. Entonces inmediatamente nos pusimos en contacto con los Padres, las Hermanas, las Frauen, las distintas comunidades, con los Lavini – Superiores en Argentina – y con los de Brasil, para contarles y pedirles que fuéramos juntos. A nosotros no nos interesa ir a título personal sino tratar de llevar Schoenstatt lo mejor que podemos a esta Conferencia, el aporte de Schoenstatt a esta Conferencia. Pero nos sentimos muy pequeños y muy sorprendidos con esta designación.

¿Qué se siente al ser uno de los pocos laicos invitados y el único matrimonio, que además viene de Schoenstatt?

Luis: Un desafío enorme, y un privilegio también, en el sentido de que hay una elección ahí en la línea de lo que el Padre decía: los regalos comprometen. Nos sentimos regalados pero también muy comprometidos a tratar de servir y prestar una óptica que normalmente los otros no tienen. No sabemos por dónde vamos a poder ayudar pero creemos que podemos tener una visión de la Iglesia, por nuestro ser, por nuestra trayectoria de trabajar en muchos lugares de Latinoamérica en el campo del matrimonio y la familia.

Pilar: Nosotros, los invitados, vamos a participar de todas las sesiones con derecho a opinar pero no con derecho a voto. Pero nos acordábamos lo que nos dijo el Papa Juan Pablo II antes de partir a la Conferencia en Beijin, en la que nosotros en esa ocasión formamos parte de la delegación de la Santa Sede, y éramos el grupo más pequeño y el grupo más cuestionado. También fuimos el único matrimonio de toda la Conferencia porque era de representantes de los estados y la Santa Sede se arriesgó a llevar un matrimonio. Y ahí el Papa nos dijo: Ustedes no van a luchar ni a pelear ni a defender posiciones sino a dar testimonio. Cómo lo podemos hacer en esta Conferencia del CELAM no sabemos, pero podemos regalar lo que somos y nada más.

Luis: Hay una posibilidad muy bonita que se abre y es que la Conferencia dura 3 semanas y está organizada para que todos participen en todo. O sea que gran parte del trabajo es en pequeños grupos, y en algún minuto todo lo que se trabaje en estos pequeños grupos se va a compartir con todos los otros grupos. De manera que se quiere que en la Conferencia haya el máximo de participación de los miembros de la Conferencia. Por lo tanto sentimos que ahí algo se puede aportar. Y lo otro es que hay un gran anhelo, hasta donde hemos podido captar hasta este momento en los Obispos chilenos, y es que esta Conferencia sea un evento de Iglesia, sea un Pentecostés, de manera que no sea tanto una elaboración de ideas o un desarrollo de otro documento más sino más bien una vivencia de los discípulos que se encuentran con el Señor, de volver como a la fuente, a la experiencia original de “esta es la maravilla del amor de Cristo y de su Iglesia, y con eso re-encantar a la misma Iglesia y a partir de esa vivencia re-evangelizar nuevamente la cultura y todo el continente. En ese sentido sentimos también que el hecho de ser hijos de Bellavista, del Cenáculo, es un regalo: desde la juventud esa ha sido nuestra experiencia, es una plenitud de vida que uno tiene que regalar, no son ideas, son vínculos personales.

Pilar: Otra realidad en Latinoamérica es que somos un continente con países muy diversos y con una cultura común pero manifestaciones muy distintas. Sin embargo, si hay algo que nos une es la persona de María. Los latinoamericanos, muchos pueden no ser católicos pero son todos marianos. Creo que la persona de María en esta Conferencia, que es en un Santuario mariano, en Aparecida, tiene que ser el eje, lo que una a nuestros pueblos, y nos regale el sentirnos todos hijos y sentirnos todos con una misión común. El lema de la Conferencia es muy lindo y muy contundente: Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. O sea, que la vida de nuestros pueblos surja de este encuentro personal, vital, que nos cambie la vida este encuentro pleno con Jesucristo, como discípulos y misioneros. Y ahí hay una dimensión que sentimos urgente. Nuestra fe, nuestra vivencia no es sólo para nosotros.

Luis: Faltó decir una parte del lema, que incluye la cita de San Juan: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Y en ese sentido de la misión, creo que hoy día Latinoamérica tiene un papel extraordinario en este campo del matrimonio y la familia, el de mostrar un camino que se puede seguir siendo familia y feliz, familia realizada, el de poder dar testimonio de la verdad sobre el amor humano, de la verdad sobre la vida. Hoy día en el laboratorio y en todas esas ideologías que tenemos en el mundo desarrollado se ha perdido esa capacidad de tomar contacto con la verdad, con la realidad misma. Y la vida es esa plenitud de vida que surge del amor personal. De manera que ahí hay un contenido de esa misión que surge del tomar conciencia de la riqueza que existe en nuestros pueblos, que ya no es la misión catequística – solamente- sino que es la misión del testimonio de vida, de regalarle a otro lo que uno posee. Por ahí creo que es como el nuevo desarrollo que nosotros siempre hemos soñado desde la época de juventud, de Evangelii Nuntiandi, de ser testimonio irresistible.

Pilar: Y que esto llegue a la cultura, ayudar a transformar los parámetros. Nosotros ahora estudiando, leyendo todos los documentos preparatorios y la síntesis final, nos volvemos a sorprender una y otra vez con la sabiduría de nuestro Padre, con lo profético de nuestro Padre en todos los campos. Lo que a través de Schoenstatt podemos regalar como un servicio a la Iglesia es real.

¿En qué momento descubren ustedes concretamente la profecía del Padre?

Luis: Primero, en este reconocimiento que cada vez más la Iglesia ha hecho de América como el continente de la esperanza. El Padre sin conocer América Latina optó por América Latina, y esa opción que él hizo se confirmó después en la fecundidad que tuvo su mensaje en América Latina. Y su mensaje es este encuentro personal con María y a partir de Ella redescubrir todo el mundo de la fe y un camino concreto de cómo vivir eso hoy día. Ahí hay un elemento que es el camino – el segundo elemento es el camino- el proceso, la pedagogía. Es una pedagogía que cree en el hombre, y que cree en los elementos constitutivos de la persona. Lo que hablábamos recién: que América Latina tome conciencia de la riqueza que tiene, que crea que eso que tiene hoy vale oro y se lo puede regalar al mundo para re-encantar nuestra cultura y que ame nuevamente al hombre, y la verdad sobre el hombre, la verdad sobre la sexualidad, la verdad sobre el amor humano, sobre el matrimonio, sobre el respeto a la vida, sobre todas estas cosas que hoy día están en el centro de las dificultades culturales.

Pilar: Y también respecto a la solidaridad, a la corresponsabilidad. En América Latina tenemos situaciones muy difíciles, muy dolorosas, todavía de mucha pobreza, ha ido creciendo en muchos sectores la falta de esperanza, la falta de un futuro, la juventud está muy desorientada. En muchos aspectos no difiere tanto de la realidad europea, nos llega rápidamente, e influye mucho. Entonces, cómo conociendo nuestra realidad poder re-encantarnos, poder volver a creer, volver a vivenciar que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, y nosotros podemos ayudar a que muchos más lo descubran.

Dentro de eso, antes de venirnos nos invitó la Asamblea Plenaria de los obispos chilenos a su reunión porque iban a preparar el aporte de Chile para Aparecida. Fue una experiencia fantástica escuchar a todos nuestros obispos, realmente fue un regalo enorme. Y apareció también una necesidad muy concreta: necesitamos una pedagogía pastoral. Y ahí viene la pregunta: ¿a quién miramos? Porque documentos de Iglesia tenemos fantásticos, de todos los campos, tenemos inspiraciones, tenemos santos latinoamericanos, tenemos una trayectoria de catequesis muy buena en algunos países, tenemos un Magisterio sólido, tenemos obispos comprometidos, tenemos sacerdotes que se están entregando enteramente, muchos laicos que participan. Sin embargo, vemos que todavía hay una carencia en la pedagogía pastoral. La pregunta de todos es: ¿cómo esto que creemos lo podemos transmitir vivencialmente a otros?

Luis: En ese plano también vemos que hay una tensión entre el mundo de los consagrados en la Iglesia, del clérigo, y el mundo de los laicos. Y eso en Schoenstatt llevamos algunos años experimentando: que cada uno tiene su originalidad, cada uno tiene su aporte y juntos podemos trabajar, podemos crecer, podemos complementarnos y podemos hacer un aporte.

Pilar: Nos falta también pero ya tenemos una experiencia. Y el Padre lo quiso así. En ese aspecto, la conciencia de los laicos, por lo menos en Chile, ha ido creciendo muy rápidamente. A todos sorprendió la participación de los laicos en el proceso de preparación, cómo se entusiasmaron y con qué compromiso y seriedad lo tomaron. O sea, los laicos somos una fuerza viva que anhelamos formar familia con los sacerdotes, con las religiosas – con más fuerza.

Luis: Ahí se está tocando otro punto que creo que también es profético del Padre. La primera vez que tomó un contacto oficial con la Iglesia ya tenía la idea de hacer de la Iglesia una familia. Y esa vivencia de la Iglesia como una comunidad con las características de familia es también lo que se anhela.

Pilar: Tal vez no se expresa así, pero es, por lo menos en muchos. Creo que es una pregunta abierta a todos, de verdad. Nosotros sentimos una gran responsabilidad, se lo decíamos ahora a los obispos en Chile, no sólo por la participación en Aparecida sino qué pasa después de Aparecida. Porque lo que nuestros Obispos reflexionen – y estamos convencidos de que va a ser con la asistencia del Espíritu Santo – va a ser materia de reflexión para todos, y es una invitación a todos. Es decir, cada uno con el compromiso que tengamos en Schoenstatt. Esto no puede ser una reunión más y que no me toca.

Luis: Pero hay algunos gestos de lo que se va a hacer en Aparecida que ya hablan de lo que podría venir después de Aparecida. Por ejemplo supimos que todo el tema de la liturgia va a ser central. La Eucaristía diaria al inicio va a ser determinante, y a esa Eucaristía además está invitado todo el pueblo.

Pilar: Quieren que sea abierta a todos los peregrinos, a toda la gente que vaya a Aparecida.

Luis: Va en la línea de lo que planteaba Puebla de comunión y participación. Y eso que en Puebla se elaboró en 1978, después de casi 30 años, es una realidad. O sea, ya hay elementos concretos de que eso se vive. Eso habla también de una madurez de la Iglesia. La Iglesia no parte de la nada sino que ya tiene una trayectoria.

Es la concreción del Concilio: ¡Pueblo de Dios!

Pilar: Nosotros confiamos en que la atmósfera de la Conferencia va a ir en esa línea. Ahora, gran expectación hay en todos por la visita del Santo Padre a Brasil y el mensaje que dé al inicio de la V Conferencia, porque todos coinciden en que ese mensaje va a marcar también los trabajos.

Luis: Y eso también es una trayectoria porque todos ven que esto es una entidad de la Iglesia latinoamericana pero para servir al Concilio. O sea que es una Iglesia que está inserta en la gran Iglesia. Y hay una tradición de que la II Conferencia fue abierta por Pablo VI en Medellín, que fue la primera salida del Papa de Roma.

Pilar: Y después Juan Pablo II en Puebla y Santo Domingo. El Papa va a dar por iniciada la Conferencia el 13 de mayo, que es el día de Nuestra Señora de Fátima, fiesta mariana importantísima en la vida de Juan Pablo II – o sea que es una continuidad – y sabemos lo amigo que es el Papa de Juan Pablo II . Y se cierra la Conferencia el 31 de mayo. Para nosotros eso no es coincidencia. O sea, para nosotros, schoenstattianos. Y lo hemos comentado con muchos. La pregunta es: ¿Qué nos dice la Mater a nosotros, schoenstattianos, que la Conferencia termine un 31 de mayo – día en que se celebra litúrgicamente la Visitación – en la línea de la misión?

Y en el país donde nació la segunda gran Visitación de María: la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Pilar: ¡Eso no lo había pensado, tiene toda la razón! Eso tiene que estar porque es precioso.

Si, es el país de don Joao Pozzobon, el país donde nació eso que él pensó como una nueva evangelización de los laicos, al servicio de la Iglesia y de las familias. La Campaña solamente se entiende al servicio de las familias. Para don Joao lo más importante fue servir a las familias, y la Virgen es la que puede hacerlo.

Pilar: Yo no había hecho la relación con don Joao pero es así. Nosotros comentábamos en Chile con los Padres, las Hermanas, las Frauen, las comunidades: durante Aparecida recemos todos por nuestros Obispos para que realmente el Espíritu Santo en este Santuario mariano esté presente, los ilumine, porque no es fácil, hay tensiones, y eso lo sabemos. Hay distintas posturas, hay distintas realidades. Entonces, por un lado eso durante la Conferencia, pero después poder juntos hacernos la pregunta: ¿qué significa esto para nosotros, Familia de Schoenstatt, en los distintos países, las distintas comunidades?

Así como en Puebla la connotación es la opción por los pobres, ¿cuál va a ser la connotación de Aparecida pasados 3 o 4 años?

Luis: Hay anhelos pero hay que esperar ahí a que el Espíritu Santo actúe.

Pilar: Nosotros no podemos separar esto – es una visión muy personal – de lo que anhelamos para el 2014, porque ya nos estamos preguntando – y conformando grupos de reflexión, grupos de trabajo en Chile – qué significa realmente el 2014 – centenario de la fundación de Schoenstatt – pero no sólo para nosotros sino que como regalo, como servicio para nuestra Iglesia y también para la cultura. Por un lado, la Conferencia, por otra parte la familia Ñuño en Roma con su representación en el Consejo Pontificio de los laicos, sabemos de otras familias sobre todo en Latinoamérica que están trabajando muy insertas en el ambiente de Iglesia y todavía sabemos de más familias o personas que están muy insertas en el ámbito de la cultura. Entonces juntos preguntémonos qué nos plantea esto mirando el 2014. Son signos.

Muchas gracias por esta entrevista, y desde ya los acompañamos con nuestra oración.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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