Viaje de un grupo de schoenstattianos paraguayos a Oberá con motivo de la celebración del Jubileo de Oro del Santuario

 

 

A pesar de la lluvia, se celebró con alegría el jubileo de oro del Santuario de Oberá, Argentina

 

Peregrinos en el Santuario Jubilar

Una torta jubilar para el Santuario

Signos de la vinculación con el Santuario

Momentos de oración en el Santuario

Presentación en la celebración central

Fotos: Ortiz/Romañach © 2006

Click para Albúm de fotos

 

ARGENTINA/PARAGUAY, Carmen y Hugo Romañach. El Jubileo  de Oro del Santuario de Oberá, Misiones (21 de noviembre 1956-006)  ha sido el motivo central que nos convocó a peregrinar desde Ciudad  del Este, junto con otro matrimonio del Curso 12 de la Federación  de Familias del Paraguay, Lena y Beto Ortiz y la Sra. Lela de Colmán  del Círculo de Liga N°1 de Ciudad del Este, gracias a la invitación  de los amigos Lily y José Fellermaier de la Obra Familiar a quienes  conocimos en 1989, cuando se conmemoraban los 40 años de la visita  del Padre José Kentenich a Oberá, del 22 al 29 de septiembre  de 1949, oportunidad en que el Padre, contemplando tanta exuberancia y  riqueza de la vegetación, profetizó: “Misiones, con su aturaleza  pujante, será un floreciente Paraíso de María”.

Nuestra visita fue tan acogedora como hace 17 años, por la calidez de nuestros anfitriones, Lily y José, y la amabilidad de las Hermanas de María que, junto con otros schoenstattianos, trabajaban afanosamente en los preparativos para contrarrestar las inclemencias del tiempo. El viaje de 4 horas fue placentero, y sólo comenzó a llover al llegar a Oberá. Cuando llegamos al Santuario, y luego de saludar a nuestros anfitriones, la grata sorpresa fue encontrar también a las queridas Hnas. María Teresa y Cecilia María.

Llovió desde las 11:00 horas del viernes 24 de noviembre, con  pequeñas pausas, hasta la noche, y todo el sábado, pero sin “aguar la fiesta”, pues la Mater lo tenía todo previsto. La visita ineludible al Santuario, bellamente ornado con las mejores flores, nos llenó el espíritu de paz, de seguridad, de alegría y confianza para la Misa de Apertura de la Celebración Jubilar.

Tu jubileo nos llama a florecer

La Santa Misa dio inicio a las 19.00 horas en el templo parroquial de San Antonio de Oberá, situado al frente del Santuario, presidida por el párroco Pbro. Armando R. Vera, quien destacó sobremanera el título de la celebración “María, causa de nuestra alegría”, aplicado al Jubileo. Enseguida, en el salón de  Actos del Colegio mariano de las Hermanas, se llevó a cabo la obra teatral, homónima del lema para el año jubilar, “Santuario,
tu jubileo nos llama a florecer”, en 4 actos, con numerosos participantes bajo la destacada dirección de la Hna. Elsa María. Fue una obra muy amena, con excelentes actores aficionados que se entregaron de lleno para transmitir, iluminar e interpretar el lema, dando a conocer las gracias específicas del Santuario, que nos llenó a todos de sana alegría.

El sábado 25, el Rosario de la Aurora nos atrajo nuevamente al  Santuario aquella mañana mojada y fresca. Por la tarde nos enriquecimos con la excelente y amena charla del Padre Javier Arteaga, Director Nacional del Movimiento de Schoenstatt, que abordó el tema “Santuario, lugar de comunión para la Diócesis”, no sin antes saludar a los distintos grupos de peregrinos resaltando la presencia de los peregrinos del Terruño de Ciudad del Este. Realizó una clara y sencilla, aunque precisa y completa, exposición acerca del Santuario como centro o corazón de toda la espiritualidad de Schoenstatt, como el lugar concreto donde, por medio de nuestra vinculación constante, la Mater nos regala sus dones y gracias y, en especial, las del cobijamiento en el corazón de Dios, la gracia de la transformación interior y la del envío apostólico, misión o apostolado.

Bailes españoles, gaúchos de Brasil, torta con forma de Santuario y premios

A las 20:00 horas la celebración central del Jubileo con la solemne Santa Misa frente al Santuario, cuyo celebrante principal fue el Monseñor Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas, reunió a todos los peregrinos que, en su mayoría, vinieron de tantos lugares de la República Argentina. Hubo consagración de peregrinos y renovación de la coronación de la Virgen. Monseñor  Martínez destacó la fecundidad del Santuario y el papel de María como madre y educadora. Finalmente impartió la bendición apostólica con Indulgencia Plenaria a todos los presentes.

Como culminación de la Jornada se compartió una rica cena,   entre schoenstattianos e invitados, en la Casa Brasileña del Parque de las Naciones. Fue una velada agradable y amena donde, junto con los Padres, las Hermanas y demás peregrinos, disfrutamos también de bailes españoles, gaúchos de Río Grande del Sur y una rica torta con forma de Santuario y diversos premios.

Llamados a florecer como discípulos y misioneros de Cristo

El domingo asistimos a la Misa de las 09.30 horas frente al Santuario donde el P. Javier Arteaga destacó la realeza de Jesús, su Reino Celestial y la condición de María Reina como Madre de Cristo Rey, y que por nuestra filiación pasamos a ser hijos de la Reina y apóstoles del Reino de Dios Padre, con la fuerza del Espíritu Santo enviado por Jesús en Pentecostés. Y, finalmente, el compromiso de los Misioneros de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Como broche de otro tuvimos la conferencia de la Hna. María Teresa titulada con una frase del Padre: “Proclamaremos tu nombre con valentía y guiaremos a los hombres hasta tu Santuario” (HP 511). Una brillante alocución sobre la misión del discípulo misionero de la Virgen peregrina. Su condición de haber sido escogido por Ella, como Cristo escogió a sus discípulos, para visitar a sus hijos, llevarles paz y alegría y el mensaje de construir un hombre nuevo para que podamos construir un mundo nuevo. Entonces, sus hijos encendidos por su amor le retribuyen visitándola a Ella en su Santuario y cerrando así el circuito de amor. Destacó de una manera tan elocuente y sencilla la pequeñez del Siervo de Dios Don João Pozzobon y la grandeza de su obra.

El misionero, nos decía, debe ser como aquel beduino de un cuento, que consideraba como lo más grande el encontrar un oasis en el desierto para que todos puedan gozar de él, es decir, el misionero debe atraer a muchos al oasis del Santuario para que, con las fuerzas allí renovadas, puedan, entonces, enfrentar los desiertos del mundo: los desiertos del hambre, de la sed, de la soledad, de la falta de amor, es decir, de la ausencia de Dios.

Con esta charla magistral de la Hna. María Teresa sentimos que todos, todos, estamos llamados a florecer como discípulos y misioneros de Cristo. Que con la ayuda de la Mater, unidos a nuestro Padre y Fundador,  podamos construir una patria familia, basada en la verdad, la justicia y el amor.

Después de saborear un rico almuerzo comunitario, con el corazón pletórico de alegría y cargados de obsequios, nos despedimos, con entrañable cariño, de la Mater y de nuestros amigos en este Santuario que tiene por misión “ser garantía del espíritu del 20 de Enero” , rumbo a nuestro Terruño de Schoenstatt.

 


Fuente www.schoenstatt.de. © 2006 Schönstatt-Bewegung in Deutschland, PressOffice Schönstatt, hbre, All rights reserved, Impressum

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: