Vestición de las Hermanas de María en Nuevo Schoenstatt, Argentina

     

    

  Iglesia de Dios Padre, Nuevo Schoenstatt: el Nuncio Apostolico en Argentina presidió la vestición de seis novicias  

     

 Las novicias, dispuestas a la llamado de Cristo

En la misa

Consagración en el Santuario del Padre

Canción a la Mater

Con el vestido de las Hermanas de Maria

Fotos: Hermanas de Maria, Nuevo Schoenstatt © 2006

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  ARGENTINA,issm. “Con amor eterno te amé y lleno de misericordia te atraje hacia Mí”. Posiblemente no sea tan sencillo encontrar otras palabras más bellas para describir -hasta donde nos es posible hacerlo en la tierra- el contenido que encierra el llamado de Dios a sus elegidos. Un llamado de amor, para un Amor con mayúscula. Esto es lo que conmovió el corazón de Carolina Sandrone, Daniela Sanmarco, Denise Rusas, Epifanía Ramírez, Paz Viñas y Sol Conalbi, y les dio el valor, la confianza y la alegría de responder al Señor. Como María en la hora de la Anunciación, dijeron Sí a Dios, y confirmaron su entrega generosa y total recibiendo el Vestido de María, signo exterior de su pertenencia a la Comunidad de las Hermanas de María de Schoenstatt, de manos del Sr. Nuncio Apostólico en Argentina, Monseñor Adriano Bernardini.  

  Más de 500 personas se congregaron en torno al Santuario nacional en Argentina, para acompañar a las seis jóvenes en el día de su solemne Vestición. Las novicias caminaron con su traje nupcial desde la Casa Provincial de las Hermanas hacia la Iglesia de Dios Padre mientras un centenar de jóvenes de la Juventud Femenina de Schoenstatt, portando espigas y azucenas, formaban un cordón a ambos lados del camino. Las campanas de la Iglesia repicaban sin cesar, llenado el ambiente de gozo y alegría. Expresaban muy bien lo que, seguramente, vibraba en todos los corazones.  

Ingreso con cantos, miradas alegres y un saludo del Santo Padre

  Al entrar en la Iglesia las recibió el coro de las Hermanas, la mirada alegre de todos los presentes, un saludo de su S.S. el Papa Benedicto XVI a través del cual les impartía su especial bendición apostólica a ellas, a sus familiares y a la comunidad de las Hermanas, y a continuación, la celebración de la solemne Eucaristía. En la homilía, Monseñor Bernardini destacó la actitud fundamental del alma de María: la acogida de Dios. Cuando Dios entra en “su casa”, Ella es pura acogida, es por eso que todos la llamamos con alegría y admiración “Llena de gracia”, y es también por su actitud de acogida que puede estar siempre abierta al Señor, incluso, “cuando el ángel la dejó”. Imitando a María en esta actitud, seguramente la entrega de las Novicias podrá llegar a ser “total y con entusiasmo”. A esta actitud las animó una y otra vez…  

  Después llegó el momento de escuchar los nuevos nombres con los cuales serán llamadas de ahora en más como Hermanas de María:  

  • Carolina Sandrone: Hna. M. Carolina
  • Daniela Sanmarco: Hna. M. Angelina
  • Denise Rusas: Hna. M. Lucila
  • Epifanía Ramírez: Hna. M. Epifanía
  • Paz Viñas: Hna. María Magdalena
  • Sol Conalbi: Hna. M. Verónica

  Cada novicia se acercó hasta el altar para recibir su nuevo Vestido. Al recibirlo expresaron su entera disponibilidad para dejarse transformar en una “pequeña María”, en una mujer nueva a imagen de Cristo y de su Madre.  

  Al regresar, revestidas como Hermanas de María, fueron recibidas por el coro de las Hermanas, e inmediatamente después un aplauso cerrado, espontáneo y prolongado expresó la alegría y la admiración de todos los presentes, y la gratitud a Dios por el don que nos estaba haciendo en estas hijas predilectas suyas.  

Extender el Reino del Padre en la tierra

  El momento del ofertorio selló la entrega de las Novicias. Representantes de sus papás manifestaron en una oración la entrega que hacían a Dios de sus hijas; una chica de la Juventud Femenina agradeció a Dios por el don de la vocación de cada una de sus hermanas de rama y otras seis chicas de la juventud entraron después portando seis azucenas, símbolo de cada una de las novicias. Finalmente, los papás de las novicias o familiares acercaron al altar las ofrendas de pan y vino.  

  Finalizada la Santa Misa y luego de la bendición final, todos se encaminaron hacia el Santuario donde las novicias se consagraron por primera vez como Hermanas de María a la Santísima Virgen, y le cantaron un canto que ellas mismas habían compuesto.  

  En ese momento de hondo contenido espiritual, el Señor Nuncio Apostólico supo expresar lo que sentían todos los presentes. “Ante las cosas más grandes, es muy poco, o más bien nada, lo que se puede aún agregar… como está previsto que cantemos ahora el Magnificat, podemos resumir, en ese canto de alabanza, toda la gratitud que llevamos en el corazón por lo vivido en esta tarde”.  

  Después, los saludos en el atrio del Santuario, la alegría expresada en nuevos cantos, en más aplausos y en el momento feliz de compartir con las novicias, sus familiares y amigos el don inmenso e inmerecido del Amor gratuito de Dios que las miró con amor, las llamó con el nombre “María” y con misericordia las atrajo hacia su corazón de Padre, regalándoles una misión: extender su Reino aquí en la tierra.  

     

Fuente: www.schoenstatt.de © 2006 Schönstatt-Bewegung in Deutschland, PressOffice Schönstatt, hbre, All rights reserved, Impressum

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