Misioneros en la gran ciudad, con la Virgen Peregrina a bordo del taxi

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BUENOS AIRES, Manuel Díaz / mkf. “Con María, discípula y maestra, seamos una Iglesia que, presurosa, vaya al encuentro tanto de quienes – como santa Isabel – reconocen las maravillas que obra el Señor, como de quienes – como san Juan Diego – atraviesan la aflicción, la incertidumbre o la desesperanza. Seamos una Iglesia en estado permanente de misión…”, dijo. Mons. Carlos Aguiar Retes, Obispo de Texcoco, México, Primer Vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en la homilía del 29 de mayo durante la Vª Conferencia del Episcopado de Latinoamérica y del Caribe. Como María, que sale presurosa al encuentro de la gente de la gran ciudad, salen también, desde hace años, los Taxistas Misioneros de Buenos Aires (y de otras ciudades de la Argentina) con la Virgen Peregrina en el taxi.

La Madre tres veces Admirable de Schoenstatt ya hace años fue proclamada por el Arzobispo de Buenos Aires, como Patrona de los taxistas católicos de la ciudad. “Madre, acompáñame en el peregrinar de este nuevo día para conseguir el pan cotidiano”, rezan todos los días al comenzar su trabajo. “Guíame en la lucha diaria, acércate con tu Hijo Jesús a mis pasajeros. Te doy gracias y te pido tu protección para nosotros y nuestras familias que nos esperan. Amen”. La oración se encuentra también en la portada de un boletín mensual que reparten entre sus colegas y pasajeros. El 7 de mayo festejaron el día Internacional del Taxista, organizaron una Sta. Misa en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Concurrieron 250 taxistas. La Eucaristía fue concelebrada por Monseñor Eduardo García y el P. Pepe Casadevall, Capellán de los taxistas.

Con la Virgen Peregrina en taxi

Algunos taxistas – Cliver Beltramo, Manuel Díaz, Javier, Pablito, Juan Carlos, entre otros – son misioneros de la Virgen Peregrina de Schoenstatt. Llevan la Virgen Peregrina en su taxi, invitan a sus pasajeros a dejar sus peticiones en un cuaderno, y cada sábado rezan un rosario por sus pasajeros en el Santuario del barrio de Belgrano.

Hace unas semanas una joven alemana, schoenstattiana, voluntaria en la Casa del Niño en Villa Ballester, se encontró con una amiga alemana las dos de la madrugada en pleno centro de Buenos Aires en medio de una lluvia tremenda. Un poco perdidas, las dos decidieron tomar un taxi… Hicieron una señal al primero que se acercó. Al ubicarse en el auto, el taxista comenzó a hablarles de la Mater y de su cariño… Era un taxista misionero, y para las dos un momento de inmensa e inesperada alegría, un momento de cobijamiento a tantos miles de kilómetros de su casa.

Hace unos días, la MTA conquistó otro corazón de un taxista. Luis, un gran amigo, excelente padre y esposo, tomó el compromiso de ser Misionero de la Virgen. Dice Manuel: “Ya tenemos otro Burrito más para sacarla a misionar por toda la ciudad de Buenos Aires. Para la Misión Taxistas es un gran logro ver que la familia misionera taxista se agranda, gracias al amor de nuestra Mater. Para Luis es una alegría muy grande ya que él era católico poro no practicante y la Mater lo fue conquistando y logró entrar en su corazón.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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